Algo que igualmente pesa es el aporte de cada categoría. Las tragamonedas acostumbran a aportar el 100% de lo apostado, mientras que el blackjack con frecuencia aporta una fracción mínima.
La varianza explica cómo se reparte ese dinero. Una máquina de volatilidad baja reparte montos chicos a menudo; una arriesgada encadena rachas prolongadas sin premios y compensa con golpes grandes y escasos.
Los plazos razonables varían del método usado. Un monedero electrónico debería resolver la operación en menos de un día tras la aprobación. Un giro bancario suele demorar dos o tres días hábiles extra.
Una trampa habitual que mucha gente ignora es sobre qué base se aplica ese multiplicador. Algunos casinos lo calculan únicamente sobre la bonificación, otros sobre el total ingresado, lo que duplica el esfuerzo aunque el reclamo siga igual.
Las opciones de cobro revelan bastante sobre el respaldo de un operador.